
- Fran…
- Dime
- Te importa si me acuesto vestida ??
- Te lo iba a pedir.. te queda tan bien el vestido..
- Lo tengo… un poco manchado.
. Y los zapatos ??
- Los zapatos no, que me rozan ..No te importa ??
- Al contrario..también yo me acuesto vestido ..
Durmieron vestidos de novios su noche de bodas, culminación de un largo día de emociones caudalosas, difíciles de encauzar. Parecían los muñequitos de la tarta.
Un largo día que comenzó cuando al acercarse a la Iglesia, cogidos del brazo por mitad del barrio, el párroco le dijo a la emocionada madre de Isa
- Dos pimpollos… éso son… dos pimpollos..
y la madre de Isa rompió a llorar con corrimiento de elementos de maquillaje como si hubiera oido algo muy conmovedor..
- Dos pimpollos… qué razón tiene… y de los buenos…
Y así comenzó aquella ceremonia de boda que fué conocida en Jaén y cuyo momento álgido, el de la homilía, resonó en el templo de manera inolvidable..
Vosotros sois los oficiantes…antes….
nosotros solo los testigos…igos
porque éste es un sacramento..ento
que se estará celebrando toda la vida…ida
Y terminó con las frases de rigor y el canto de unos salmos latinos por parte de un trío del Seminario que, vestidos de negro, cantaban latín, lo que fué muy celebrado aunque casi nadie entendió. Y digo casi porque, confundido entre los testigos ..igos… había un profesor de Instituto que no contó que los salmos eran del domingo de resurreción alabando el sacrificio del cordero y su llegada a los cielos. Detalles. Con la música las emociones se sublimaron y se prudujo la salida de la iglesia sin sobresaltos ni arroz, que lo prohibió el párroco porque según dijo no conviene alimentar las alimañas del cielo y la tierra, refiriendo en un aparte que, con el arroz , ratas y palomas acaban por infectar el templo despues de cada boda…
Firmas, felicitaciones y camino del parque para hacerse las fotos … en la pérgola, entre los rosales, junto al abeto de terrazas, al borde del estanque de los patos..
Y ya está, eso fue la boda, no otra cosa. Aunque después vino el banquete.
Lo de las mesas escritas en papel barba fue más o menos bien, aunque luego hubo cambios espontáneos entre comensales que no quisieron perder la cercanía de Don Julian, por si le salía un trabajillo al hijo, mire usté, que lo tengo en casa tirado en el sofá todo el santo día…
- no vaya usted a blasfemar, Venancio, que Dios no tiene culpa de nuestras flaquezas
- ni se me ocurre Don Julian pero Dios, que todo lo hizo, algún remedio tendrá para estos menesteres
Y allí se liaron en una discusion entre laboral y teológica en la que acabó por intervenir divertido el párroco que se unió a la fiesta tras doblar alba y casulla, dictaminando con ecuanimidad que al César lo que es del César, alabando la embocadura del rioja, y desviando el tiro de la conversacion de suerte que la juventud saliera malparada por perezosa y consentida y los nuestros sí que fueron tiempos.
La Señora Antonia miraba alrededor como una reina mira a sus súbditos. Nos había peinado a la mitad y maquillado y puesto los complementos. Todas nos parecíamos y en las fotos, cada cual de su estirpe, teníamos un vago aire familiar que hacía de la boda algo trabado y homogeneo. Una gran familia, se decía la Señora Antonia engordando un poco el cuello sin dejar de sonreir.
Yo, que estaba invitada entre las mujeres medio casaderas medio nuevos proyectos, hice de tripas corazón para entretener a unos primos más o menos lejanos de Isa que llegaron de Albacete dispuestos a todo. Y con todo digo todo, incluido sacar boda, que fueron pidiendo relaciones a todas las muchachas más o menos de su edad estuvieran o no casadas o comprometidas; como ya adivinareis esto fué motivo de escándalo que moderaron los padrinos con sabias intervenciones porque algún celoso hubo que llegó a coger por arma la pala de pescado inutilmente colocada en las mesas porque al final, tras los abundantes entrantes, sólo hubo patas de cordero con patatas redondas asadas en un horno de leña de la Alcantarilla donde asan calabazas, pimientos y boniatos en sus fechas. Y en bodas de gente conocida el mejor cordero que se pudiera comer en Jaén; qué digo en Jaén, en España señores no comerán un cordero como este, pregonaba el padre de la novia, entre emocionado y desafiante.
Tambien, como en todas las bodas, hubo desconocidos que al principio se muestran modestos y apacibles colocando las manos una sobre la otra pero después son muy animosos y entran a bailar con las señoras disparejas. Hubo quienes opinaron que eran unos descarados que se meten allí por la pitanza pero un amigo de Isa, medio poeta, dice que son ángeles que bajan a las celebraciones por animar y divertir a los comensales y que luego, con pretextos y triquiñuelas, acaban desapareciendo camino de los servicios o en busca de un refresco o algo, cosa que en efecto ocurrió.
Y tras los platos, los postres, largas esperas y largas cambiadas, el momento estelar de la tarta con su espadón tieso y su cata a pulso.
Don Julián, siempre en todo, dirigió a los más cercanos -el resto era algarabía- un pequeño discurso copa en mano en el que como regalo de boda ofreció a Fran un codiciado puesto de comercial en la Inmobiliaria, gracia que Fran aceptó bajando con acatamiento la frente mientras elevaba la copa. Tambien puso los puros; una caja de habanos Don Julián que fué repartiendo de mesa en mesa, protagonista…
- Usted siempre en todo, Don Julian
-un veguero ??
- qué ??
- que si hace un puro
- yo soy más de Farias, pero vamos a echarlo.
La Encarni, la prima abandonada, no paró de llorar; culpó sucesivamente a los cantos de la iglesia, a la emoción del momento, al recuerdo de su marido -un rufián, lo que yo te diga-, a las burbujas de la copa de espera y a la presión de la faja tras los postres y con un revuelo de un chal como una colcha dijo a voces
- y ahora vamos a bajarlo
y acabadas las lágrimas púsose a bailar con todas sus carnes y con tanto empeño y saña que no paró hasta caer rendida, casualmente en los brazos vellidos y acogedores de uno de los primos venidos de Albacete mientras los novios, tras unos primeros compases de vals, fueron recolectando sobres entre los asistentes y se retiraron sigilosos a contar el botín en unas mesas junto a las cocinas.
Satisfecha la curiosidad por el producto obtenido, retirado el tesoro por empleado de banca de forma que no fuera a descuidarse, cumplida ya la tarde, ya la noche, todo fué una pendiente ligera por la que no costó deslizarse hasta que, recorridas todas las estaciones, los padres les dijeron de irse camino del Hotel Xauen donde les habían reservado habitación con champán y fruta que no probaron.
- Isa
- qué
- te sientes diferente ??
- yo ?? que va… lo que me siento es cansada, pero como siempre… y tú…??
- estoy un poco piripi
- Fran…
- Dime
- Te importa si me acuesto vestida ??
- Te lo iba a pedir.. te queda tan bien el vestido..
- Lo tengo… un poco manchado.
Y se hizo un silencio espeso de sueños cumplidos y olor de azahar. Fran, un poco piripi, repetía para sus adentros la letanía de las últimas horas…
…comercial….comercial…