Había quedado con La Roteña en juntarnos para lo de la Virgen de la Capilla. Le había preparado una fiesta sorpresa en el campo de una amiga que tiene un porche grande que llama lonja y piscina iluminada con veladores y música chilau para verano. Lo teníamos todo hablado y compradas algunas cosas, incluso una tarta helada con crocantis. Iba a ser una gran fiesta sorpresa porque había contado a todas las amigas que La Roteña es espía secreta y, claro, estaban que la querían conocer y tengo entendido que iban a venir amigas de amigas y algún novio nuevo para impresionarlo, por si le daba por contar cosas, por poder preguntar sobre secretos desconocidos de la diplomacia y del espionaje internacional que a todas nos da como su morbo.
Ayer me llamó hablando bajito desde Nerja donde pasaba el fin de semana con el Aceituno -qué hombre, decía, por fin se ha dormido- antes de salir a Mauritania nuevamente, y luego sepa Dios donde acabarán.
Hablamos un poco de todo y de sus costumbres, de cómo la había cambiado la vida con este hombre de Jaén. La Roteña ya no bebe anís casi nunca. Desde que es espía bebe Bourbon en botella plana con unas letras en relieve. Y aceite, ahora moja el pan con aceite, que dice que es lo mejor para el cutis.
-Bueno, para el cutis, lo mejor..
-Lo mejor, el aceite, mujer, no empieces que éste me ha dado un ajetreo esta noche que…
-Quénvidia, Roteña, hija..una noche loca… el calorcito del mar y unos chupitos..
-Te acuerdas de que el Mono Milagroso tomaba la cara del ser amado ?? Pues a mí últimamente no se me parecía a nadie. Y me dí al Bourbon.
-No se le parecía al Aceituno ??
-El Aceituno ?? De este hombre no te puedes enamorar, Linga, no te da ni tiempo. Con él tengo ráfagas, momentos, creo se pone tierno, pero se le va enseguida.
Toda mujer necesita ser amada, sentirse amada; pero, quizá aún más y sobre todo, necesita amar. Nosotras somos así, estamos hechas de esa pasta. Para disfrutar, para sentir, pero sobre todo para querer a alguien. Incluso si hubiera que sufrir, no se descarta, se sufre; eso nos hace sentir vivas. Una mujer lo que más detesta es la enfermedad de la indiferencia, la depresión y la apatía; eso lo mata todo. Por eso caemos a veces en manos de los canallas porque , si son divertidos, nos llevan de la mano donde quieren. Incluso a ser espías. En eso sí que le doy la razón a La Roteña, mujer independiente donde las haya: si un hombre quiere que te metas en la vorágine y en los secretos y claocas de la vida, te meterás, vaya que te meterás, incluso a desatascar. Y sé porqué lo digo.
Ser mujer es ser heroina en potencia. Luego desarrollas o no desarrollas ese papel en tu vida, pero posible es siempre posible para una mujer. Y si una mujer decide ser heroina nada la detendrá, romperá horarios, superará la fatiga, abandonará raices. Todo lo que sea necesario para llegar a su destino. Una mujer es siempre una semilla heroica. No os dejeris engañar por la fragilidad aparente de una mujer.
Y no lo digo por mi apariencia, ni por La Roteña, que somos mujeres abundantes y de aspecto de echarnos al hombro cualquier saco, pero los canallas…
Ay, los canallas. Se les ve venir desde lejos y una, que es así, les sale al encuentro.
Ya que no viene La Roteña, sus asuntos, sus misterios, ya que no hay fiesta con ella, la fiesta sorpresa te la puedo organizar a tí… si eres suficientemente canalla, puedes venir a Jaén y nos vamos de procesiones. Recuerda la del año pasado…
Y te enseño el Tranvía llamado Deseo


junio 10, 2010 a las 1:06 pm |
la verdad es que las mujeres para esto de los quereres, somos más tontas y más entregás que ná.
junio 14, 2010 a las 9:50 am |
tontas ???
solo con quienes no creen que nuestra entrega sea generosidad