BARAKA

 

Parece que otros temas importan menos, pero es decir algo de Zapatero y me llueven los mensajes privados. Se mueven muchas pasiones en torno al  Presidente que, de pronto, parece estar más solo que nunca. No hay Ministros ni Secretarios de Estado que salgan a la arena, gladiadores acobardados;  los Presidentes de las Comunidades parece que no han roto un plato, ni decir de los Alcaldes y de las Diputaciones que se esconden del chaparrón con el silencio astuto de los reptiles… la ruina verdadera aparece ante nuestros ojos como hija de un solo hombre: trae causa de ese boxeador sonado que recibe golpes en el centro del ring con un gesto ido y una sonrisa un poco de disculpen ustedes el marrón, perdonen si sangro, espero no les alcance.

Zapatero es así. No sé si es un piropo o un insulto pero la frase es de Felipe González que, arrastrado, un poco de mala gana, le acompañó en la última campaña electoral.  Con el énfasis usual, Felipe decía que Zapatero no engañaba a nadie, que era así, optimista, que contagiaba esa baraka a los que le rodeaban, que creía lo que decía y esa era su baza más importante. Nada podía pararle.

Pero la baraka tambien termina. Es baraka, no un pacto con la vida. Puede acabar cualquier día por la misma inexplicable razón que empezó. Y tendríamos que tener personas que además de suerte tengan capacidad para llevar un país.

Lo peor de esta crisis de la que tanto se habla ya ha llegado. En muchos casos está originando carencias graves en los sectores más vulnerables de la población. Es a quienes menos oiremos, son los que no tienen voz, los que estaban cercanos a las lineas de marginalidad. De pronto esas lineas encogen y dejan fuera a seres que se estaban nutriendo de las sobras del banquete. Carecen de protecciones y reservas para atravesar este desierto; dependen de los demás.  No tienen voz ni voceros; nunca la tuvieron, salvo la prestada de profetas apocalípticos y poetas visionarios. Poco más.

A quienes más se nos oye es a las capas acomodadas, las clases medias. Somos quienes estamos a dieta permanentemente para evitar el sobrepeso, quienes corremos el peligro de ruina por los nuestros hábitos de consumo, quienes percibimos como una desgracia el no disponer de una capacidad ilimitada de gasto. Nuestra ruina?? no tener para gimnasio sauna. Roperos que no somos capaces de gastar, despensas con productos que caducan, coches cuya potencia no sabemos controlar, hijos insaciables de insaciables necesidades.  Nuestra voz es alta y se amplifica interesadamente, porque en realidad los medios de comunicación social se hacen portadores de la opinión de esas amplias clases medias de las que se nutren, a las que proveen de productos y argumentos.  Pero que nadie se alarme: por las clases medias no llegará la sangre al río. Quizá su poquito de sangrado congestivo, sangrado de nariz a consecuancia de los excesos… poco más.

Los ricos harán poco ruido. Los últimos siglos comprendieron que su  supervivencia estaba ligada a la discrección. Tampoco tienen muchos motivos para el grito pero, por lo que pueda pasar, callan…y actúan.  Cómo lo hagan no me lo pregunteis, porque sólo sé algunos trucos por referencias y así por encima, pero en estas crisis siempre ganan. Y ganan mucho. De manera que han aprendido a nadar en las aguas sucias y en las limpias, a ganar en las crisis y en las bonanzas, con las cosechas y las hambrunas. Eso sí que es baraka.  Gritos, ninguno, que se hacen arrugas de expresión.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.