
Decía Nacho Duato que hay que ser muy hombre para ser gay. La frase me parece muy expresiva, bien buscada, aunque tenga ese incansable tufillo machista que tienen los hombres, hasta los gays. Los hombres, para cualquier esfuerzo, tienen que ser muy hombres. Que te arreglan la campana extractora ?? Por hombría.. porqué iba a ser ?? Los hombres son así. Son hombres hasta durmiendo: no hay más que oirlos.
Mi compañero Manolito anda estos días revuelto. Para mí que este es de esos gays que salen del armario por una puerta que da a otra provincia. Pasada la estacion de Viches se les amanera el gesto y allá vamos todo un fin de semana. Pero cuando la ven de regreso ya todo es un mirar de ladillo. Es normal, se ve que están hartos de que se les trate mal. A mí no me importa que los gays sean gays. No me alegra ni me entristece ni me hace decir cómo está el mundo. Tampoco me parece especialmente atractivo. No me parecen más sensibles ni más guapos, ni más nada… ni menos. El que es sensible los es por serlo, no por ser gay.
Mis niñas salen con chicos de esos que se les cae el cuello a los lados cuando hablan, el pelo en una onda central y van con las chicas más guapas siempre y las ayudan a arreglarse y se me vienen por casa y se prueban cosas; y qué sé yo. Mas vale que sean gays porque las tocan un montón, las tocan por todas partes. Yo hago como que no veo y pongo refrescos y patatas de Paco, y ellos solo toman colas -no vaya nadie a reirse- y pipas, que son muy de las pipas y cuando las comen hacen mohines y a veces las escupen en el salón cuando ven películas que se bajan para llorar, como dicen. Mi mediana tiene uno que la besa en la boca para consolarla..así cortito, pero en la boca, y luego se retoca con una cosa brillante que huele un montón, el amigo, no mi hija. Bueno, eso.
Mujeres gays no parece haber. La verdad es que están bastante más ocultas. Yo tengo una amiga lesbiana y cuando hablo del tema siempre hablo de lo que sé por ella. Otro día os cuento, que tiene una bonita historia. Y es que entre las mujeres las lesbianas son menos visibles, están como más entre ellas. Y viven una época dorada porque las mujeres nunca hemos sido tan amigas de las mujeres como ahora. Nos tocamos, nos cuidamos, nos queremos, nos lo decimos, nos abrazamos mucho más que nunca, nos damos apoyo emocional. Aquello de que las mujeres somos muy malas para las otras mujeres ha sido un mito interesado. Las amigas, cuando somos amigas, nos apoyamos casi como amantes, como amazonas en una batalla que sabemos nuestra. Limpiamos nuestras heridas, cuidamos de la crianza de los cachorros, nos ayudamos con los familiares mayores, nos vamos de vacaciones juntas sin problemas, compartimos, partimos, nos hacemos bien, nos damos calor… bueno, y frío en verano. Cada día es menos clara la linea que divide a las amigas de las amantes, así que lo mejor es ignorarla y quien quiera que pase la linea y quien no quiera que siga así… para qué complicarse. Que en la vida todo es cuestión de oportunidad.
Mi amiga lesbiana, la única conmigo confesa, me dice a veces que están viviendo un tiempo feliz, especialmente las mayores. Tan fáciles están las cosas que – dice- ahora ya ser lesbiana no tiene mérito.
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